En la industria metalúrgica, el proceso de decapado desempeña un papel fundamental para garantizar la calidad y el acabado óptimo de los productos de acero. ¿Quiere saber más sobre cómo afecta esta técnica al resultado final? ¡Sigue leyendo!

¿Qué es el decapado?

El proceso de decapado es un tratamiento destinado a eliminar las capas superficiales de óxido formadas durante el trabajo en caliente, aprovechando la mayor fragilidad del óxido frente a la tenacidad del metal subyacente. Existen dos métodos principales de decapado: el decapado mecánico y el decapado químico.

Decapado mecánico

El decapado mecánico consiste en el uso de chorros de aire a presión que contienen arena o esferas metálicas. Estos chorros se dirigen sobre la superficie del acero a tratar, eliminando las capas de óxido mediante abrasión mecánica. Este método es especialmente eficaz para limpiar superficies extensas y eliminar óxidos persistentes.

Decapado químico

El decapado químico consiste en sumergir los productos metálicos en baños químicos especialmente formulados para disolver o eliminar las capas de óxido. Estos baños químicos contienen agentes oxidantes o ácidos que reaccionan con los óxidos superficiales, disolviéndolos y permitiendo su eliminación. En comparación con el decapado mecánico, esta técnica es más delicada y puede utilizarse para eliminar depósitos de óxido más finos o para productos con formas complejas o delicadas.

Nuestros tubos se fabrican mediante sistemas de perfilado continuo utilizando flejes laminados en frío, en caliente, galvanizados, aluminizados, decapados o negros.

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